Mediante el Real Decreto 1664/1998, de 24 de julio, se aprobó el Plan Hidrológico de Cuenca de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, habiendo sido informado favorablemente por el Consejo del Agua de la Cuenca los días 5 de abril y 14 de julio de 1995.
La ley de Aguas de 1985, tiene como objeto la regulación de dominio público hidráulico, el uso del agua la protección del medio ambiente hídrico y la regulación de las competencias atribuidas al Estado, en concordancia con lo que establece el artículo 149 de nuestra Constitución.
Uno de los principios básicos establecidos pro dicha Ley de Aguas es la consideración de la Cuenca Hidrográfica como marco de la gestión del agua en el territorio nacional.
La ley de Aguas y el R.D. 650/1987 establecen la ordenación básica relativa a los Organismos de Cuenca que han de comprender una o varias cuencas hidrográficas.
En el artículo 1.4 de la Ley se establece que toda actuación sobre el dominio público hidráulico estará sometida a la Planificación Hidrológica.
En los distintos Organismos de la Cuenca se ha ordenado la Planificación Hidrológica a través de los respectivos Planes, con el ámbito territorial de las Cuencas correspondientes.
El reglamento de la Administración Pública del Agua y de la Planificación Hidrológica, desarrolla en su articulado los títulos II y III de la Ley de Aguas.
Este Reglamento regula la Planificación Hidrológica en sus dos niveles: la Cuenca Hidrográfica y el ámbito nacional del Estado. Ello, mediante los correspondientes Planes de Cuencas y Plan Hidrológico Nacional respectivamente.
Destacamos aquí la previsión que establece el art.92 de dicho Reglamento en orden a la coordinación de los diferentes Planes de Cuencas, "considerando las diversas planificaciones sectoriales de carácter general en particular la agrícola, la energética, y la de ordenación del territorio, así como la protección del medio ambiente y de la Naturaleza, todo ello con el marco de la política general del Estado".
| Cuencas | Autonomías |
|---|---|
| Guadalquivir 57.527 Km² | Andalucía 51.900 Km² |
| Castilla-La Mancha 4.100 Km² | |
| Extremadura 1.411 Km² | |
| Murcia 116 Km² | |
| Superficie total del Plan | 57.527 Km² |
Conseguir la mejor satisfacción de las demandas de agua y equilibrar y armonizar el desarrollo regional y sectorial, incrementando las disponibilidades del recurso, protegiendo su calidad, economizando su empleo y racionalizando sus usos, en armonía con el medio ambiente y demás recursos naturales.
Mejora la gestión y explotación de los recursos hídricos con vistas a lograr una economía de agua gracias al incremento de la eficiencia en su uso.
El objetivo de satisfacer las demandas viene especificado en el artículo 38.1 de la Ley de Aguas, que lo encomienda a la Planificación Hidrológica. La metodología para la evaluación de los balances recursos-demandas que se ha seguido ha sido:
La componente urbano industrial tiene mayor peso en el caso del Guadalete Barbate, dada la importancia relativa de su población en el ámbito del Plan.
| Recurso | Urbano-Industrial | Industrial singular | Regadíos | Medioambiental y resguardos | Total demanda bruta |
|---|---|---|---|---|---|
| Guadalquivir | 426 (11,8%) | 76 (2,1%) | 2.874 (79,7%) | 230 (6,4%) | 3.606 (100%) |
Los recursos naturales. En el estudio de recursos hidráulicos de la cuenca del Guadalquivir, elaborado por el Organismos de Cuenca como uno de los antecedentes del Plan se ha realizado el inventario de los recursos siguiendo las especificaciones y métodos que se indican en todos los documentos relacionados con la Planificación Hidrológica: Ley de Aguas, Reglamento de la Administración Pública del Agua y de la Planificación Hidrológica (RAPAPH), etc. Concretamente el artículo 73 de dicho Reglamento establece las bases conceptuales por las que debe regirse la obtención de este inventario. Deben diferenciarse los recursos naturales y los recursos disponibles que resultan de los distintos sistemas de explotación de recursos considerados en el Plan y deben considerarse únicamente las aguas que contribuyen a las aportaciones de los ríos y las que alimentan depósitos naturales de aguas superficiales y subterráneas. El análisis de una abundante serie de datos de estaciones meteorológicas y el calibrado con los de las series foronómicas ha permitido la obtención de las cifras que son las base para una gestión racional. Los recursos naturales en el caso del Guadalquivir son 7.230 Hm³/año. Los recursos disponibles son en la fecha considerada origen del Plan, de 2.711 Hm³/año, de los cuales 1894, corresponden a la regulación de los embalses y el resto a aguas subterráneas y flujo de base. En el caso de las Cuencas de Guadalete - Barbate, los recursos naturales son 842 Hm³/año, siendo los disponibles 307 Hm³/año, también en la situación considerada actual en el Plan, que era la correspondiente a 1992.
| Sistema | Superficiales | Flujo-Base | Acuíferos | Total |
|---|---|---|---|---|
| Salado de Morón | 10,00 | - | 3,00 | 13,00 |
| Campiña Sevillana | 0,00 | 22,80 | 47,00 | 69,80 |
| Alto Genil | 125,00 | 16,00 | 78,60 | 219,60 |
| Guadajoz | 0,00 | 35,00 | 17,45 | 52,45 |
| Jaén | 9,00 | 50,00 | 33,30 | 92,30 |
| Hoya de Guadix | 0,00 | 10,00 | 29,00 | 39,00 |
| Alto Guadiana Menor | 44,00 | 14,00 | 20,80 | 78,80 |
| Rumblar | 35,00 | 4,00 | 0,20 | 39,20 |
| Guadalmellato | 63,00 | 7,86 | - | 70,86 |
| Bembézar-Retortillo | 128,00 | 5,00 | 5,00 | 138,00 |
| Rivera de Huesna | 35,00 | 5,50 | - | 40,50 |
| Viar | 65,00 | 2,00 | 3,10 | 70,10 |
| Sevilla | 143,00 | 6,50 | 2,20 | 151,50 |
| Almonte-Marismas | 0,00 | 9,00 | 76,10 | 85,10 |
| Regulación General | 1.237,50 | 214,00 | 99,40 | 1.550,90 |
| Guadalete | 201,00 | 8,00 | 50,30 | 259,30 |
| Barbate | 18,00 | 0,80 | 28,50 | 47,30 |
| Sumas | 2.113,50 | 410,46 | 493,95 | 3.017,91 |
Recursos en el primer horizonte del plan. Para el primer horizonte del Plan, a diez años, se han considerado cinco alternativas diferentes que suponen un aumento de los recursos disponibles desde los 2.712 Hm³ hasta los 3.494 Hm³ de la alternativa maximalista en el Guadalquivir y desde los 307 Hm³ hasta los 449 Hm³ en ele caso del Guadalete Barbate.
La hipótesis llamada R1 en el Plan es la constituida por las obras de regulación existentes y que estaban en construcción cuando se aprobaron las Directrices del Plan. Las cuatro alternativas restantes contempladas en el Plan se obtienen mediante la adición sucesiva de nuevas piezas de regulación a las consideradas en la R1. Como se pueden observar, en la hipótesis maximalista los recursos disponibles alcanzarán el 48% de los naturales.
Recursos en el segundo horizonte del Plan. Para este horizonte, a veinte años del origen, se han considerado seis hipótesis de regulación diferentes, en la que si se materializaran las obras de regulación que se catalogaron en las Directrices, los recursos disponibles llegarían a 3.592 Hm³ en el Guadalquivir, quedando en el Guadalete Barbate las que se consideraron para el primer horizonte, es decir 449 Hm³.
Para cada horizonte del Plan se han analizado una serie de alternativas, con volúmenes de regulación distintos, generados a partir de una hipótesis básica de infraestructuras incluidas en las Directrices para elaboración del Plan.
Se han considerado asimismo como recursos los retornos estimados que contribuyen de forma apreciable al volumen de recursos, pero que disminuyen al desarrollarse las actuaciones de ahorro en los consumos.
Una vez evaluados los recursos y las demandas en las distintas alternativas y horizontes contemplados, se configura un conjunto de escenarios alternativos, caracterizados, por una parte, por la consideración de distintas superficies regables -infradotadas, afloradas en nuevos inventarios, en fase de implantación en el origen del Plan o de nueva transformación- y por otra, por el aumento de los recursos superficiales regulados y de la explotación de los recursos subterráneos que permiten minimizar los déficits que se producen para satisfacer las demandas.
Para los horizontes PRIMERO Y SEGUNDO se detallan en el Plan las situaciones correspondientes al escenario maximalista, que se obtiene de la combinación de las hipótesis de máximos para ambos casos, alcanzando la suma de los déficits los 459 Hm³ considerando todo el ámbito del Plan y por tanto todos los déficits locales que no puedan compensarse en los Sistemas de Explotación no interconectables.
Es una idea básica del Plan mejorar la explotación conjunta de los recursos superficiales y subterráneos, definiendo para cada unidad hidrogeológica unas reglas de operación que permiten ordenar adecuadamente loas captaciones.
Un análisis de los datos de recursos permite concluir, tal como se especifica en el Plan, la razonable utilización de los recursos subterráneos, teniendo en cuenta, tanto los que se extraen por bombeos como los que circulan por el flujo de base de los cauces como descargas reguladas previamente en los acuíferos.
Se han considerado para la evaluación de los balances todos los retornos, que son la parte excedentaria de los recursos suministrados, una vez satisfechas las demandas. Proceden tanto de la actividad agrícola como de la urbano-industrial y se han cuantificado con criterios generales como porcentaje de los recursos suministrados en la satisfacción de las distintas demandas.
El papel estratégico que los recursos subterráneos pueden hacer en momentos de sequías pone en evidencia la necesidad de preservarlos.
En los distintos documentos del Plan se incluyen numerosos y muy variados elementos relativos al carácter de recursos medioambiental del agua y a la protección y conservación del medio ambiente hídrico. Así concretamente, realizando una revisión del Documento Normas del Plan, encontramos las referencias siguientes:
Las actuaciones tanto estructurales como de gestión se basarán en los objetivos siguientes:
La gestión de los recursos hidráulicos durante las últimas sequías ha permitido establecer unos criterios de actuación, que deberán perfeccionarse para el futuro. Los aspectos que cabe destacar son:
Siendo el primer objetivo del Plan la satisfacción de las demandas actuales y futuras mediante el aprovechamiento racional de los recursos y considerando que ambas variables son susceptibles de diferentes hipótesis de crecimiento, en función del desarrollo de la agricultura en la Cuenca, el mayor consumidor de agua, y de la disponibilidad del recurso, se ha considerado imprescindible la formulación de distintos escenarios de futuro, entendidos como distintas combinaciones de hipótesis de evolución de recursos y demandas.
Con relación a las demandas de riesgo, el PLAN contempla distintas hipótesis de crecimiento respecto a la situación actual, cuyas superficies totales en riego llegan a 527.008 hectáreas en la hipótesis más restrictiva y 655.042 hectáreas en la de máxima desarrollo.
El PLAN contempla también, distintas hipótesis con relación a los recursos.
La combinación de las hipótesis de demanda con las hipótesis de recursos, da lugar a escenarios alternativos, cuya consideración se somete al Consejo del Agua de la Cuenca, en primer lugar, y, en última instancia, en su caso, al Plan Hidrológico Nacional, de acuerdo con el artículo 43 b) de la Ley de Aguas.
En los escenarios en que el Sistema de Regulación General presenta un balance negativo, sería necesaria, para su subsanación, la transferencia de recursos desde otras cuencas hidrográficas, en la misma cuantía, como mínimo, del déficit reflejado.
La erosión viene determinada tanto por factores físicos naturaleza del suelo, régimen hídrico, morfología, etc. Como por la acción antrópica -usos del suelo-. La superficie forestal total de la Cuenca del Guadalquivir se ha evaluado en torno a los 2,3 millones de Ha., de los que la superficie desarbolada supone casi el 45%, mientras que el matorral ocupa el 19% y los terrenos agrícolas marginales ascienden al 13%. En las Cuencas del Guadalete-Barbate, la superficie forestal se ha evaluado en torno a las 126.900 Ha., de las cuales el 51% esta desarbolada, el matorral ocupa el 19% y los terrenos agrícolas marginales ocupan el 3,3% de la superficie forestal.
La distorsión entre usos del suelo y la capacidad de uso del mismo que a veces provoca el hombre, origina una agudización del problema erosivo, concretándose en las zonas de dominio agrícola en las que las técnicas de manejo, los niveles de explotación, la gestión de bienes y las diversas alternativas de cultivo no son adecuadas. Como consecuencia unos 2,7 millones de Ha han sufrido pérdidas mayores de 50t/Ha año.
El plan recoge las zonas prioritarias y líneas de actuación y las medidas a desarrollar, tanto por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, como las relativas a planes de otras Administraciones competentes.
La antigüedad de las infraestructuras de transporte y distribución del agua origina que, a pesar de las obras de conservación y mantenimiento que se realizan habitualmente, se deterioren y ocasionen pérdidas durante la explotación. Por otro lado, los sistemas de explotación han cambiado con el transcurso del tiempo por lo que, con las nuevas infraestructuras y con los métodos integrados se tiende a ahorrar en el consumo de agua. Si a esto se le une la situación del sistema tarifario, se tiene el escenario que produce ese consumo excesivo en el que, como muestra de la realidad delas afirmaciones anteriores, se apunta el dato de la dotación media en los regadíos que, en lo de promoción estatal ascendía en la fecha del Plan a 8.357 Hm³/año y en los de iniciativa privada a 5.280 Hm³/año.
Para paliar esta situación que afecta en mayor medida a las demandas para los distintos horizontes del PLAN, mejorar la eficiencia de riego y adaptarse a las dotaciones medias para los distintos horizontes, se abordan estas actuaciones en el marco del PLAN de Cuenca.
Por otra parte, el desarrollo del regadío en la cuenca del Guadalquivir debe seguir las líneas maestras de la política nacional en esta materia que, en orden de prioridad decreciente son las siguientes:
En definitiva, se plantean como OBJETIVOS de la mejora de los regadíos actuales en la cuenca del Guadalquivir, los que se enumeran a continuación.
Para definir el programa definitivo de modernización y mejora de regadíos en la Cuenca del Guadalquivir se ha partido de la relación de 19 zonas regables. Estas zonas se consideraron en el estudio de ámbito nacional realizado por la D.G.O.H. que se desglosaron en 39 zonas de actuación caracterizadas por un origen específico del recurso, una normativa singularizada, una ejecución diferenciada, una agrupación individual de usuarios y una explotación unitaria.
Para incorporar las zonas se han utilizado criterios de selección y prioridad tanto de tipo económico (rentabilidad, inversión, reducción de costes, etc.) como sociales (número de beneficiarios, nivel de renta, empleo, etc. ) y de recuperación del recurso (ahorro del agua, edafológicos, energéticos, etc.).
En definitiva, para la selección y prioridad en las obras de mejora y modernización de una zona regable se han tenido en cuenta los siguientes aspectos:
La dotación bruta se reducirá de los 8.085 m³/Ha -eficiencia 0.6- del año 1992, a 6775 m³/Ha -eficiencia 0.72- en el segundo horizonte, por su parte, el ahorro útil estimado se cifra en 136 Hm³/año.
El desarrollo de nuevas transformaciones en regadío en la cuenca del Guadalquivir está condicionado tanto por disponibilidades de agua y suelo, como por las perspectivas de producción y mercado que se derivan de la Política Agraria Comunitaria (PAC) y de los acuerdos arancelarios del GATT. Como contrapartida a las posibles limitaciones de crecimiento hay que considerar la existencia de un potencial humano considerable, procedente del elevado paro agrario del que otras regiones carecen, la benignidad agroclimática del valle del Guadalquivir y la adecuada estructura parcelaria, que permite una ágil instalación de regadíos modernos.
Los últimos análisis agrológicos realizados evalúan en 1.300.000 ha. La superficie apta para riego en toda la cuenca, es decir, casi el triple de la dedicada en la actualidad, por lo que la disponibilidad del suelo no es una limitación para el desarrollo de las nuevas transformaciones. Por su parte, las posibilidades de regulación en la cuenca están limitadas, razón por la cual en las DIRECTRICES se estableció una previsión de superficie total de riego que después de revisó en este PLAN, en el que se han considerado diferentes hipótesis de crecimiento del regadío ligadas a las posibilidades de regulación y al oportuno reajuste de las dotaciones. En dichas hipótesis se contempla también el caso especial de las peticiones de riego de unas 70.000 ha. De olivar, cultivo en el cual -mediante riego por goteo-, pueden conseguirse con pequeños dotaciones altos incrementos de producción. En todo caso, resulta obvio que las limitaciones al crecimiento del regadío adaptados a la oferta de recursos propios de la cuenca o, en su caso, transferidos de otra.
La superficie alcanzada en un escenario hipotético de mínimos será de 527.008 Ha. en el 2º horizonte. En un escenario maximalista esa superficie sería de 655.042 Ha. en el 2º horizonte, considerando en ambos casos todo el ámbito del Plan.
Por otra parte, la PAC ha generado complejos mecanismos que restringen o, incluso, contingentan ciertas producciones agrícolas -algodón y tabaco- que, en el caso de que se crearan nuevas transformaciones den regadío, se deberían acompañar de un sistema de reasignación entre productores, de cuotas o superficies de referencia, que les permite adquirir su derecho a producir (remolacha) o a la percepción de las ayudas directas (cereales, oleaginosas, etc.) sin perjudicar al conjunto del sector.
La incertidumbre de la Política Agraria Común (PAC) hace pensar en que hay que extremar la prudencia en la implantación de futuros regadíos, e incluso en realizar un análisis de los existentes, en orden a su posible reconversión en el marco de la normativa que pudiera establecerse con esta finalidad por los Organismos Competentes.
De otro lado, el acuerdo GATT al que España se suscribió este año, ha compatibilizado las ayudas a la unidad de superficie y cabeza de ganado, siempre que se concedan sobre referencias históricas de superficie y rendimiento, no se vinculen a la evolución de los precios y no se condicionen al uso de fertilizantes u otros "inputs" agrarios. A pesar de estas limitaciones, los regadíos de la cuenca del Guadalquivir pueden ser competitivos en algunos sectores como los de transformados hortofrutícolas, en el cultivo del olivar, tanto de aceitunas de mesa como de almazara y el arroz. En el resto de los cereales, oleaginosas y otros cultivos extensivos se deben consolidar las actuales cuotas de mercado, tanto en el interior como en el exterior. Como se indicó anteriormente, la consolidación de los regadíos existentes y la modernización y mejora de los mismos son prioritarios a la puesta en marcha de nuevas transformaciones en regadío.
Aparte de las actuaciones específicas enunciadas en relación con los problemas expuestos a lo largo del texto precedente, queremos referirnos expresamente a las soluciones generales de los problemas cuantitativos.
Aumento de la eficiencia del uso del agua a partir de la modernización y la mejora en la gestión mediante el adecuado control de consumo.
Con las actuaciones de modernización y mejora que se plantean en el Plan los objetivos a conseguir en materia de ahorro bruto de agua en las grandes zonas regables, ascienden a 244 Hm³/año en el Guadalquivir y 18 Hm³/año en el Guadalete-Barbate.
Incremento de la regulación mediante nuevos embalses que garanticen la disponibilidad de recursos, quedando en cualquier caso, supeditada la construcción a su viabilidad ambiental en la forma prevista en el R.D. 1302/1986, pudiéndose alcanzar en la hipótesis maximalista, porcentajes del 48% de los recursos naturales en el Guadalquivir y del 51% en el Guadalete-Barbate.
Redistribución de los recursos a través de sistemas de conducción adecuados tanto, dentro de cada Sistema de Explotación como entre Sistemas. Se indica un listado de interconexiones técnicamente viables que deberán potenciarse para incrementar las garantías.
Reordenación de la explotación de las aguas subterráneas mediante el aprovechamiento de los acuíferos infrautilizados y la limitación hasta el caudal de recarga de los sobreexplotados. La preservación del recurso subterráneo para usos prioritarios el mantenimiento de sus características naturales es un objetivo preferente de este Plan. Por todo ello, más que aumentar la cifra del volumen extraído, se trata de que estas extracciones estén garantizadas en cantidad y calidad en los sucesivos horizontes, habiéndose aplicado las distintas figuras de protección establecidas en los artículos 171, 172 y 173 del Reglamento del Dominio Público Hidráulico, junto a las reglas de operación desarrolladas en Apéndice a las Normas del Plan.
El papel estratégico que los recursos subterráneos pueden tener en momentos de sequía, como los recientemente habidos, pone en evidencia la conveniencia de su gestión ordenada.
Gestión integrada de los recursos superficiales y subterráneos. Las aguas subterráneas contribuyen al mantenimiento del flujo de base de los ríos de manera que, durante el estiaje o durante los períodos secos, el caudal que pro ellos fluye se debe, fundamentalmente a las descargas que producen los acuíferos de forma natural. La extracción del agua de los acuíferos reduce o elimina las descargas naturales, lo que puede originar perjuicios sobre los aprovechamientos fluviales existentes y sobre los caudales de mantenimiento del medio hídrico. La asignación de los recursos subterráneos teóricamente disponibles de la Cuenca, debe racionalizarse.
Reutilización de las aguas residuales depuradas en actividades conformes con el nivel de su depuración.
En el Plan se incluye una propuesta de actuaciones de reutilización directa de aguas residuales distribuida por sistemas de explotación, con mención del origen del agua y del objetivo de reutilización, afectando para el segundo horizonte del Plan un total de 163 Hm³/año en el Guadalquivir y 68 Hm³/año en Guadalete-Barbate. Por otra parte, las Normas del Plan contemplan las características que deben alcanzar estas aguas para su reutilización en función de los usos de riego y recarga artificial.
En cuanto a la incidencia cuantitativa de la utilización de los retornos, no es determinante, ya que, en definitiva, existe una reutilización implícita, dadas las características de la red hidrográfica que sobre todo en el caso del Guadalquivir recoge a lo largo de un amplio recorrido, en un tronco principal todos los vertidos unidos a las escorrentías.
Si con la aplicación de todas las soluciones en el orden cuantitativo no se consiguiese equilibrar los balances, será necesario recurrir a transferencias de otras cuencas excedentarias que pudieran servir para satisfacer las demandas de agua con las garantías preestablecidas.
Para otras demandas no consuntivas, se establecen en el Plan propuestas adecuadas, así por ejemplo se establecen previsiones en orden a la producción hidroeléctrica y fomento del uso social y recreativo del dominio público hidráulico.
Una gestión orientada a la satisfacción racional de las demandas, tendrá en cuenta la sostenibilidad futura y para ello considerará los requerimientos medioambientales como condicionantes de la misma.
Los objetivos de calidad en aguas superficiales se han dividido en tres grupos fundamentales, en cuanto a los usos que tienen relación con la calidad:
No se han considerado objetivos de calidad explícitos correspondientes a otros usos (por ejemplo "riegos" o "cría de moluscos").
Los estándares de calidad se refieren a valores de distintos parámetros físicos, químicos y biológicos y se han deducido de las Directivas Comunitarias, que han sido traspuestas a la Normativa Española.
En cuanto a las aguas subterráneas, en general se contemplan dos situaciones fundamentales que son:
Aparte de ello, se analizan las zonas sensibles y vulnerables en coordinación con el Plan Nacional de Saneamiento y Depuración de Aguas Residuales (PNSDAR).
Mediante un modelo de calidad, el QUAL 2e, se establecen los caudales mínimos medioambientales, en función de los datos de vertidos en los horizontes del PNSDAR, siendo esto solo una primera etapa posibilista de una situación futura de establecimiento de caudales ecológicos en distintos tramos de la Cuenca, cuyos estudios ya se han iniciado, esperando alcanzar a medio plazo, resultados que permitan una gestión de la calidad basada en el hábitat natural y enmarcada en una jerarquización de prioridades que admitan una atención equilibrada en las distintas demandas.
Para asegurar la aptitud de los tramos para el mantenimiento de la vida piscícola se ha de garantizar la circulación de los caudales mínimos, en los puntos de control, que se indican en el cuadro siguiente:
| Punto de control | Caudal mínimo (m³/s) |
|---|---|
| Río Guadalquivir aguas abajo de la presa de Pedro Marín | 1,6 |
| Río Guadalquivir aguas abajo de la presa de El Carpio | 7,2 |
| Río Guadalquivir aguas abajo de la presa de Alcalá del Río | 12,1 |
| Río Genil en Puente Genil | 1,5 |
La concienciación medioambiental guía las actuaciones de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, y la sociedad estatal Aguas de la Cuenca del Guadalquivir (AQUAVIR) en su ámbito territorial. El Ministerio de Medio Ambiente, del que dependen ambas organizaciones, ha elaborado un programa de inversiones para gestionar el agua con la máxima eficiencia posible, satisfaciendo la demanda, incrementando la disponibilidad de este recurso, protegiendo su calidad, economizando su empleo y racionalizando su uso.
Estos propósitos motivan las inversiones del Plan Hidrológico Nacional para el período 2000-2008 en la Cuenca del Guadalquivir, que ascienden a 1.942 millones de euros, más de 300.000 millones de las antiguas pesetas. Una aportación destinada a la administración, control y mejora de la gestión de los bienes hidráulicos. Esta inversión hace posible la modernización de las infraestructuras de riego introduciendo mejores técnicas, la depuración de las aguas residuales, y las acciones hidrológico-forestales, entre otras actuaciones.
Todas estas líneas componen el Plan Hidrológico para el Guadalquivir. Un proyecto integral para la preservación del agua como un bien de todos, que actúa en armonía con los recursos medioambientales de la cuenca del Guadalquivir.
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La tabla siguiente le muestra los distintos apartados con sus correspondientes datos: