La demarcación hidrográfica de Melilla

Ámbito territorial

El territorio de Melilla queda enmarcado por tres elementos geográficos: al norte, una península (donde se encuentra el Cabo de Tres Forcas), un relieve elevado en forma de meseta; al sureste, la laguna litoral de Mar Chica, y al sur el macizo volcánico del Gurugú. Su extensión es de algo más de 12.3 km2 y sólo la ciudad se aproxima a los 6 km2 lo que significa más del 50% de la extensión total.

 

Demarcación hidrográfica de Melilla

Fuente: Memoria de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir 2009/2011

 

Características físicas 

Como el conjunto de la región litoral del Rif, geológicamente está formada por materiales secundarios y terciarios afectados por movimientos alpinos y por emisiones volcánicas. El accidente geológico más significativo es el sistema de fallas que originaron el basculamiento, en el Pleistoceno, de la meseta de Tres Forcas hacia el este y a consecuencia del cual se produjo el curso actual del río de Oro sobre uno de los bloques hundidos.

La red hidrográfica presenta un cauce principal, el río de Oro, en su curso más bajo, ya que nace en el macizo eruptivo del Gurugú. Este río recibe como afluentes por el norte al arroyo de Tigorfaten, y algo más al este vierten arroyos de menor entidad como la Cañada de la Muerte o el Barranco de las Cabrerizas. Por el sur los afluentes principales son el arroyo Farhana y el arroyo de Sidi-Guariach. Más al sur surca el arroyo Mezquita, que desemboca libremente en el mar. Todos estos cauces permanecen secos durante la mayor parte del año, y tan sólo en épocas de crecidas por lluvias continuadas, de carácter torrencial, se advierten corrientes de agua.

 
Fuente: Memoria de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir 2009/2011

 

Características socioeconómicas

La Ciudad de Melilla tiene, según datos del Instituto Nacional de Estadística a 1 de enero de 2011, 78.476 habitantes, lo que supone una densidad de 6.380 hab/km2. Toda la población de Melilla se agrupa en la ciudad como único núcleo.

Según datos municipales disponibles desde 1955, fue entonces cuando Melilla registró su máximo histórico demográfico. En este año su población era de 80.218 habitantes. Desde entonces, Melilla atravesó unos años de recesión poblacional, con crecimientos negativos escasos pero sostenidos hasta 1978 donde se alcanza la cifra mínima de población registrada en las últimas décadas, 50.735 habitantes. Desde 1978 la población de Melilla comienza a aumentar de año en año, a ritmo lento, experimentando algunos escalones a finales de los noventa.

En cuanto a la distribución de las actividades productivas, se observa que el sector comercio y servicios son los que ocupan a la mayor parte de la población activa, seguido de la construcción; la industria y la agricultura, son muy poco relevantes.

 
Fuente: Memoria de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir 2009/2011

 

Zonas protegidas

Son zonas solicitadas a la Unión Europea como parte de la Red Natura 2000, en el caso de Melilla son dos las zonas solicitadas dentro de la Región Biogeográfica Mediterránea. Estas dos zonas deben llevar una especial conservación dado la importancia desde el punto de vista de la biodiversidad. Zonas LIC: Barranco del Nano y Zona marítimo terrestre de los Acantilados de Aguadú.

 
Mapa
 

El barranco del Nano es una zona agreste por tratarse de la caída desde las alturas de la meseta de Rostrogordo, que llega a ser de 123 metros, hasta el valle del Río de Oro, sólo a 30 metros. En las últimas décadas ha escapado a la influencia negativa humana al ser terrenos de utilización militar excluidos de la circulación de personas y vehículos. Forma un profundo valle con vertientes de alta pendiente que pueden ser superiores a los 80 metros de desnivel, y por lo tanto con un grado de insolación bajo durante gran parte del día.

En la cabecera del valle, en la meseta, se presentan terrernos menos inclinados dominados por una costra travertínica que ha desaparecido aguas abajo debido a la erosión fluvial y eólica. Conforme se baja por el valle van apareciendo los materiales sedimentarios existentes bajo la costra travertínica, dominando las areniscas y más localmente las molasas.

Los terrenos superiores, desprovistos de cubierta vegetal, han originado litosoles poco desarrollados que son colonizados por Asphodelus, constituyendo una pseudoestepa de gamones. Los terrenos excavados por las fuertes lluvias torrenciales dan paso en las laderas a la aparición de fluvisoles, que a veces pueden tener un espesor superior a 100 cems y que han originado la existencia de algunas huertas y más puntualmente, arenosoles producto de la erosión de las areniscas.

La fuerte pendiente general del terreno, con las consiguientes dificultades de acceso y el uso militar han evitado la completa sustitución de la vegetación ancestral por vegetación nitrófila, al tiempo que ha evitado algunas formas de contaminación orgánica de gran influencia en terrenos cercanos por la presencia de un Parque periurbano de uso social y recreativo.

Estas son las causas de que, tanto en estos barrancos como en terrenos militares próximos existan algunos ejemplares de Tetraclinis articulata, especie sólo presente en Europa en la Comunidad española de Murcia, lo que constituye el principal valor ecológico del terreno desde el punto de vista botánico.

Una parte de las laderas están cubiertas por pequeñas masas de Pinus halepensis de repoblación, apareciendo en el resto del terreno algarrobos, higueras y acebuches (Ceratonia siliqua, ficus carica y Olea europaea).

Los factores que pueden suponer amenazas en este espacio por causas humanas son de tres tipos:

En primer lugar, la presencia de una zona de uso recreativo en las proximidades puede provocar su expansión hacia el interior del lugar, con el consiguiente aumento de tráfico rodado en la zona, aparición de basuras y daños en la vegetación, que se aminoran debido al carácter militar de la zona y a la ausencia de equipamiento para este fin.

En segundo lugar las pistas militares tienen una incipiente actividad deportiva civil para vehículos civiles todo terreno, que recorren los caminos a gran velocidad e incluso de noche, provocando atropellos de animales.

En tercer lugar, la vegetación sufre con la presencia de ganaderías que atraviesan y pastan a diario en el terreno. Teniendo en cuenta el carácter semiárido de la zona y la presencia de cabras y borregos, se provocan daños incluso en árboles y arbustos, que se acrecientan durante la sequía estival.

La zona marítimo terrestre de los acantilados de Aguadú está situada en el extremo norte del territorio de Melilla, ocupando la línea de costa acantilada que sin solución de continuidad se prolonga hasta la punta del Cabo Tres Forcas en Marruecos. Se trata de un acantilado de alrededor de 100 metros de altura, protegido por una plataforma de abrasión que forma la Punta de Rostrogordo y que al tiempo, provoca la existencia de fondos rocosos de enorme limipieza que presentan un gran valor ecológico por la presencia decoralígeno mediterráneo hasta una profundidad aproximada de 20 metros.

 
Aguadu
 

En esta fachada acantilada se presenta una columna estratigráfica visible a lo largo de la carretera que baja hasta la punta de Rostrogordo. Los materiales, sedimentarios en su mayoría, sufrieron la influencia de las erupciones volcánicas datadas en el Plioceno, por lo que presenta en su parte superior capas intercaladas de cineritas andesíticas.

La existencia de pozos en Melilla se explica en esta sucesión de sedimentos por la gran porosidad de las areniscas, por la acción cárstica sobre los carbonatos superiores y por la presencia de las margas grises, que con su carácter impermeable permiten la existencia de acuíferos. De aquí viene el nombre de "Aguadú" para la zona, que refiere la presencia de "agua dulce" a orillas del mar en aquellos lugares en que la capa de margas grises aparece sobre la cota 0, apareciendo surgencias en las molasas de aguas de infiltración.

En el contexto de la Ciudad de Melilla, la zona de acantilados de Aguadú ocupa una situación privilegiada desde el punto de vista paisajístico, pues la existencia de miradores sobre el acantilado a 100 metros sobre el nivel del mar, ponen a la población en contacto con el único paisaje no urbanizado del territorio en donde la conjunción tierra-mar, especialmente a la luz y transparencia del aire originados por los vientos de poniente, constituye un auténtico espectáculo visual.

 
Fuente: Confederación Hidrográfica del Guadalquivir - Melilla.
Fecha Últ. Actualización: Diciembre 2010

Información hidrológica

Las precipitaciones son escasas (351 mm/año) y casi en su totalidad en forma de lluvia, en ocasiones con carácter torrencial. Se observan dos máximos de pluviometría, uno correspondiente a primavera y otro a invierno, con un mínimo muy acusado en verano. El valor máximo corresponde al mes de abril, con 52 mm, y el mínimo a julio, 0,9 mm.

La lluvia útil a efectos de recarga de los acuíferos no rebasa los 50-60 mm anuales como media, lo que da lugar a una capacidad de recarga aproximada de 7 hm3 en periodos de pluviometría normal.

 
Fuente: Memoria de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir 2009/2011