La CHG liderará la mesa técnica que dará solución definitiva al conflicto de competencias en la gestión del parque del Riopudio (Sevilla)

 La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), Organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, va a impulsar la constitución de una mesa técnica que solucione definitivamente el conflicto de competencias en la gestión del parque del Riopudio (Sevilla), ejecutado por CHG en 2015.

Así lo ha anunciado el presidente del Organismo de cuenca, Joaquín Páez, en el transcurso de una reunión mantenida ayer, con el alcalde de Bormujos (Sevilla) ¿ municipio que alberga el mayor tramo de este parque-, Francisco Molina, y el presidente de la Asociación en Defensa del Territorio del Aljarafe por un Aljarafe Habitable (ADTA), Juan Antonio Morales.

Páez ha señalado que la solución pasa por involucrar a todas las instituciones implicadas ¿la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, la Diputación de Sevilla, la Mancomunidad de Desarrollo y Fomento del Aljarafe, los ayuntamientos de la comarca, la ADTA y la propia CHG- para la firma de un convenio de colaboración mediante el cual, las instituciones locales o la administración provincial puedan asumir la conservación, el mantenimiento y la explotación de este parque.

Esta mesa, ha citado Páez, "se convocará con carácter inmediato, para que más pronto que tarde los alcaldes de la comarca y los ciudadanos y ciudadanas del Aljarafe puedan estar tranquilos para seguir disfrutando de este gran pulmón verde".

En dicho encuentro, el titular del Organismo también ha informado de la renovación del actual pliego de mantenimiento de este entorno para 2019, que la CHG licitará en breve. "A pesar de que administrativamente estas actuaciones no competen a la CHG, no podemos abandonar su mantenimiento hasta alcanzar una solución definitiva¿, ha señalado.

El proyecto de restauración ambiental del arroyo Riopudio desarrollado por la CHG con una inversión superior a los 11 millones de euros, supuso una actuación de gran importancia para el Aljarafe sevillano, tanto por su extensión, ya que las actuaciones benefician directamente a 9 municipios (Olivares, Salteras, Espartinas, Bormujos, Mairena del Aljarafe, Bollullos de la Mitación, Almensilla, Palomares del Río y Coria del Río) y a sus 150.000 habitantes, como por su valor ambiental.

El arroyo Riopudio constituye uno de los pocos entornos naturales cercanos a Sevilla y su restauración refuerza la calidad urbana del Aljarafe y la recuperación de parte de su patrimonio natural, que se había perdido en el proceso de una transformación desordenada del territorio. Todo ello había provocado la desaparición del bosque de ribera y la aparición de especies invasoras que impedían la vegetación propia de este enclave, además de una importante alteración del régimen hidráulico que había incrementado la erosión y la disminución de la capacidad de drenaje y desagüe del cauce del arroyo Riopudio.